27.8.10

Con mi cabeza derrotada en la almohada, hoy, sin intenciones de hacerlo, sin razón, apareciste en mi sueño. Del cansancio, de lo mucho que me agota esta realidad que ya no brilla ni respira por sí sola. Soñé con tu imagen, con tu roce, con eso sin origen que de la nada se clava paranoicamente en mi mente.
Desconcertada, acepto el reto de imaginar, imaginarnos. Juntos por primera vez.
Me pregunto si valía la pena el costo, el despertar con la ilusión y desilusión instantánea, y murmurar tu pérdida. Volver, a mi vida que no tiene brillo ni respira por si sola, y ver, tu imagen, la real, la que camina sin saber de que ocupaste mi mente por completo así como nada, y hablarte, y hacer que no siento nada y seguir como el día anterior, cuando no te aferrabas tan dolorosamente a mi como hoy.
Y, nuevamente, cierro los ojos.