25.10.10

De polvo y más polvo

Me comió la inercia, me atragantaba de vacío e instancias muertas. En los días me consumo en sueño, en sed, en ojos vendados. Creo caer interminablemente y aún así, siento el frío suelo bebiendo de mis pies. Já, já, já, quiero cortar esta maldita decepción de todos los días, cortarme las manos, y en ello desatar mi tan dolorosa fe. En gritos, en tierra que me susurra, en melodía que me envuelve y en sonrisas que se hacen polvo. La almohada me aconseja sueño, la música, más música, y mi pelo que me ahorque de una vez por todas. Pero já, já, já, no quiero morir. Lá, lá, lá, quiero seguir sintiendo. Dah, dah, dah quiero seguir flotando y existiendo cada día más, cada instante más alto.
Quiero, detrás de mis gafas, ver un mundo lleno, un mundo eterno, y muerte a la tan mierda realidad. Quiero, de inercia y vacío, de suelo y pies.
De polvo y más polvo
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Es fácil dudar de la duda cada vez que las preguntas cuestionan la vida. Como humano corrompido por los segundos que gastan me limito a sonreír torcidamente sin vida, correteando por el camino fácil, tropezando de amor y calles vacías, mordiendo las cuerdas que me quitan la mirada y la hacen moribunda de decepción.
Dudas porque no hay certeza, no hay convicción, no hay fe.
Dudas, sí, de inercia y llanto, de sed y lengua, de sueño y palabras que caen siempre mudas de tu existir. En la calma, en la vida, en la toxicidad de tú penetrando mi pecho de más nada y más caos. Haciéndome más infeliz, más humana. Llena, repleta de dudas sobre ti, vida.