8.7.10

Sin tiempo histórico

A veces siento que éste no es mi tiempo.
Que soy un personaje fuera de serie, que no tengo nombre, que no tengo fecha ni dirección. Que nadie me escribió cartas, que nadie me dibujó, que la película en la que salgo no hay banda sonora para mi escena. Que me pusieron una ropa cualquiera, me hicieron un peinado cualquiera y por eso nadie me dedicó jamás un ibro. Que no tengo tiempo histórico, que vivo en una dimensión que no fue creada para mí pero igual vivo ahí, por que qué se yo, ni idea. Y no me quejo. Tengo mis amigas, mis amigos, una familia que me ama y dos tortugas. Pero es que aveces no puedo dejar de sentir que esta no es mi época, que el dos mil es una década demasiado fome de música y demasiado contaminada, demasiado consumista y llena de personas pobres de espíritu. Quizá me hubiese gustado ser parte del movimiento hippie, de haber bailado al copás de los temas de Led Zeppelin, o de haber sufrido la muerte de Kurt Cobain y haber vestido camisas grunge en los noventa. Creo que mientras más avanza el tiempo, me arrastra con él, en un mundo y a un ritmo al cual no quiero seguir. Que estoy obligada a vivir en un contexto que no me apetece, no hoy, y que dentro de lo mucho que he escogido no puedo elegir dónde y cómo quiero vivir. Soy un personaje sin tiempo histórico, sin oportunidad de cambiar mi suerte, y aunque todos somos así, al parecer a nadie más le importa, a nadie más le duele. Soy adolescente, tengo derecho a quejarme de las cosas ésas en las que nadie piensa porque querer cambiarlas es absurdo, no va con ningún tipo de realidad. Y me aflige tener que pensar así, cuestionarme qué tan felíz sería en otro tiempo. La volá freak, en serio.

Tan tan, toco la batería y es el fin
de esta reflexión.